Esta mañana, escuchando música,
entre recuerdos de lo vivido pensaba…
como pasan los años, como enterré vidas,
como añadí tumbas de recuerdos,
nacieron arrugas de contar frente al espejo,
anhelé los grabados de tus dedos en mi piel,
viajes en tren atravesando campos,
salvando la maldición agridulce de la distancia.
Mi memoria –tan frágil y volátil a veces-,
esta mañana con una canción se me viene encima,
trayéndome buenos recuerdos vividos y
haciéndome echar de menos paseos de la mano,
habitaciones de hoteles, terrazas entre tapas,
baños que limpiaron más el alma que el cuerpo,
mis heridas curadas con un cariño extremo,
tu cuerpo al que le sobraba tanta ropa y
canciones tiernas como la sonrisa de un niño.
Y aquí me tienes reina mía, mitad de mi vida,
deseando tenerte entre mis brazos y en mis labios,
esperando un deseo, un sueño infatigable,
un nuevo camino en un futuro incierto,
lleno de esperanzas y complicidades;
deseando abrir ese vino que ya se hace añejo,
leerte estos poemas echada en mi hombro,
regalarte mañanas de luz y noches de caricias,
risas entre sabanas blancas y una vida,
mi vida, donde viniste hace tiempo para quedarte.
¡¡plas, plas, plas...!!
ResponderSuprimirque buena letra!!!
ResponderSuprimirHay historias que, como los vinos añejos, se vuelven mejores con el tiempo. Esta es una de esas. Con la certeza de futuros inciertos, sábanas y una vida compartida. Hermoso.
ResponderSuprimirSaludos!
Que alegría volver a tu rinconcito y comprobar que algunas cosas nunca cambian, tus relatos, tu pasión y fuerza en cada uno de tus versos...
ResponderSuprimirSuena el chasquido de un corcho que se aleja dejando un aroma a vino...
Un besote enorme
Buen texto...
ResponderSuprimirbesos